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A propósito de rescatar arquetipos o sabidurías antiguas que tenemos también dentro. El caldero mágico, el caliz, la matriz, como herramienta simbólica o metafórica puede acompañarnos en momentos de mucha inestabilidad, caos y revuelta emocional. Para mi todas las emociones son válidas, en la irracionalidad, la confusión, la neblina, etc. No somos histéricos o histéricas, cuáticas o cuáticos, exageradas, exagerados o tal vez si, pero y qué? Algo nos sucede dentro y podemos utilizar el caldero si es que eso se siente muy incómodo para ir echando todo ahi. Un puñado de tristeza, otro de miedo, una cucharada de ira, piscas de confusión y vergüenza, capa de culpa, pata de caos, mezclado con baile, amor o lo que sea que estamos transitando y que incluso juzguemos, nuestras luces y sombras, lo rechazado en nosotros, en nuestra sociedad. En este caldero de intención todo se alquimiza, se cocina la mezcla, se considera para sacar un resultado, asi tal cual estoy, asi con empatía propia, con compasión interna, que atienda la herida, para que algo verdadero y un poco más coherente emerja de esa alquimia. Que se libere en vapor lo que necesite ya irse y que quede el sabor correcto internamente.
Porque una cosa son las emociones y otra cosa son las acciones, el caldero nos permite poner algo entremedio de ambas cosas, hacer ese espacio tal vez más grande, darnos un tiempo de proceso, para que emerja con más consciencia lo que nos permita actuar en la vida de una forma coherente, incluyendo el cuidado con otros y con nosotras mismas, con nosotros mismos, acercándonos a nuestra esencia.
Les invito a considerarlo con esa intención o para procesos más extensos, estoy disponible.

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